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Juana Francés y el tachismo

Índice

A lo largo de este trimestre has visto cómo la pintura abstracta puede construirse con la punta afilada de un rotulador, con el filo rígido de una espátula de plástico o mediante el corte milimétrico de un papel. Pero existe otra forma de pintar mucho más libre, orgánica y misteriosa: una técnica donde no se dibujan líneas, donde desaparecen las aristas duras y donde el color parece flotar en el aire como una nube de vapor o el fondo del cauce de un río.

Esa manera de entender el arte se llama tachismo o informalismo lírico, y para descubrirla nos acompaña una figura imprescindible de la vanguardia española: Juana Francés. Única mujer fundadora del mítico grupo El Paso, Francés demostró que una mancha no es un descuido ni un error, sino un organismo vivo cargado de poesía, textura y resonancia sonora. En esta sesión vas a guardar los pinceles tradicionales en el estuche para pintar con herramientas porosas y descubrirás cómo varias obras individuales pueden dialogar entre sí hasta formar una sola instalación colectiva.

Juana Francés (1952) Maternidad
Juana Francés (1952) Maternidad

La pionera silenciada de El Paso: Juana Francés y la poética de la mancha

Nacida en Alicante en 1924 y fallecida en Madrid en 1990, Juana Francés fue una de las artistas más valientes, complejas y fascinantes del siglo XX español. En febrero de 1957, cuando se redactó en Madrid el manifiesto fundacional del grupo El Paso —el colectivo que dinamitó el panorama artístico español de posguerra—, la firma de Juana Francés apareció junto a la de Antonio Saura, Manolo Millares y Rafael Canogar. Era la única mujer del grupo.

Sin embargo, el machismo dominante de aquella época provocó que los críticos e historiadores centraran casi toda su atención en sus compañeros masculinos, dejando la figura de Juana Francés en un injusto segundo plano durante décadas. A pesar de esa invisibilización, su obra pictórica de finales de los años cincuenta y principios de los sesenta es de una audacia abrumadora:

  • Renunció a la pintura figurativa tradicional para explorar la materia pura.
  • Incorporó arenas de río, tierras silíceas y pigmentos oscuros sobre el soporte, creando superficies que parecían cortezas terrestres o meteoritos caídos del cielo.
  • Más adelante, creó series poéticas dedicadas al cosmos, a los cometas y a los fondos submarinos, donde el color flotaba en el espacio en forma de nebulosas translúcidas.

Juana Francés reivindicó que la abstracción no pertenecía en exclusiva a la furia masculina: podía ser sutil, misteriosa, táctil y profundamente atmosférica, demostrando que la sensibilidad y la fuerza plástica son dos caras de la misma moneda.

Juana Francés (1962) La tierra y el hombre
Juana Francés (1962) La tierra y el hombre

El tachismo y la mancha viva: Pintar prescindiendo del pincel

En la historia del arte europeo de mediados del siglo XX se utilizó el término tachismo (del francés tache, que significa mancha) para definir a aquellos pintores que decidieron prescindir del dibujo preparatorio y de la pincelada clásica para construir sus cuadros a través de la expansión libre de manchas de color.

El pincel convencional tiene una limitación: su punta de pelos está diseñada para dirigir el trazo con la mano, dibujando contornos y rellenando superficies de forma controlada. Cuando un artista quiere pintar la niebla, el humo, el agua en movimiento o la atmósfera de un bosque, el pincel resulta a menudo demasiado rígido.

Por eso, los pintores tachistas buscaron herramientas porosas alternativas:

  • Esponjas naturales de mar y esponjas sintéticas de celulosa.
  • Trapos de algodón viejo frotados o enrollados.
  • Algodón hidrófilo y muñequillas de tela.
  • Las propias palmas de las manos.

La esponja es una herramienta prodigiosa porque actúa por capilaridad y porosidad: su estructura interior está llena de millones de micro-celdas de aire que absorben y retienen el líquido. Cuando presionas una esponja empapada contra el papel, liberas una nube de pigmento difusa; cuando la usas casi seca con pintura espesa, dejas una huella granular y rota que imita a la perfección la textura rugosa de una roca caliza o la corteza de un árbol.

Juana Francés (1990) Fondo submarino VII
Juana Francés (1990) Fondo submarino VII

La atmósfera de la Serranía: Cuando la pintura evoca sin describir

¿Cómo se pinta el paisaje de Cuenca sin dibujar ni una sola casa colgada, ni un puente, ni un pino? Se pinta a través del paisaje abstracto.

Un cuadro abstracto no describe la forma de las cosas; evoca su clima, su temperatura y su respiración:

  • Si utilizas una gama de azul de ultramar, siena natural tostada, gris de Payne y blanco, estás utilizando la paleta cromática exacta del invierno en la Serranía de Cuenca: la roca mojada, la arcilla de los ribazos, el hielo en los charcos y la cal de los muros.
  • Si aplicas el color con transiciones suaves y nebulosas, estás capturando la humedad que sube por el cañón del río Huécar a primera hora de la mañana.

Además, la mancha abstracta tiene una estrecha relación con el sonido: cuando miras una obra de Juana Francés, el cuadro parece tener volumen acústico. Hay zonas donde la materia es tan densa que parece un golpe de tambor o el crujido de una roca al fracturarse; y hay zonas tan vaporosas y transparentes que transmiten un silencio absoluto, como el murmullo lejano del viento pasando entre los pinos. La pintura abstracta te enseña a sentir el paisaje con todos los sentidos a la vez.

Fotografía de la Serranía de Cuenca en Invierno
Fotografía de la Serranía de Cuenca en Invierno

El políptico coral: La obra individual que respira en conjunto

En la tradición artística clásica, un políptico (del griego polys, muchos, y ptyche, pliegue) era un retablo formado por varias tablas de madera unidas que se abrían y cerraban sobre el altar de una iglesia.

En el arte contemporáneo, el políptico se ha convertido en una de las formas de instalación más potentes para trabajar en equipo:

  • Cada miembro del grupo trabaja sobre su propio soporte individual (un panel o una lámina independiente).
  • Sin embargo, ninguna lámina está aislada: los bordes de cada papel deben conectar con los bordes del compañero de al lado.
  • Una mancha azul que empieza en la lámina del alumno A debe cruzar la frontera y continuar expandiéndose de forma orgánica por la lámina del alumno B.

El políptico exige superar el egoísmo artístico: de nada sirve que tu lámina sea preciosa si compite o desentona con la de tus compañeros. El éxito estético depende de la armonía coral: ponerse de acuerdo en la paleta de colores, escuchar el ritmo de la mesa y entender que tu obra individual es solo un fragmento de un paisaje colectivo mucho mayor.

Hubert van Eyck y Jan van Eyck (1432) Políptico de Gante
Hubert van Eyck y Jan van Eyck (1432) Políptico de Gante

Políptico grupal

En esta ocasión vamos a crear un políptico grupal. Lo ideal son grupos de tres o cuatro personas. Si son tres personas, se deben poner tres folios los unos al lado de los otros. En caso de ser un grupo de 4, se ponen los 4 folios formando una rejilla de 2×2 o los 4 en una fila. No tienen por que estar todos orientados de la misma manera, por ejemplo, en un políptico de tres (tríptico) el folio centrar puede estar en posición vertical, y los de los lados apaisados. En una composición de 4, podría haber dos en posición apasaida y dos en vertical. Jugad con la posición del folio para ver que sensaciones os transmite.

Políptico de Marihann Atelier
Políptico de Marihann Atelier

Pactad el tema de vuestra composición, y realizad un boceto rápido de las formas generales de la obra. Recordad que la imagen y los colores deben ser los mismos donde se tocan los folios. Puede ser una obra abstracta, si os gusta más. Luego trabajad desde el centro hacia los bordes. Dejad las partes conectadas para el final. Cuando ya tengáis las obras casi acabadas, volved a juntarlas y decidir como vais a terminarlo para que los bordes coincidan.

Atmósferas de niebla: Textura tachista con ceras secas y punteado manual

Aquí debajo te dejo una imagen de muestra que podéis usar para vuestro políptico si formáis un grupo de tres personas. Si sois más, podéis modificar la imagen ligeramente para incluir una cuarta persona.

Actividades sobre polípticos para ESO
Image by magnific

Desarrollo técnico

Materiales:

  • Dos folios blancos comunes A4.
  • Lapicero de grafito HB.
  • Lapiceros de colores (azul oscuro, marrón tierra y gris).
  • Ceras duras escolares (azul oscuro, ocre y negra).
  • Cera blanca escolar.
  • Rotuladores escolares (azul, gris o negro).
  • Tijeras escolares.
  • Pegamento de barra.

Fase 1: Creación de la base de niebla con cera blanca y grafito

  1. Toma el primer folio blanco A4 y colócalo en posición horizontal sobre la mesa.
  2. Toma la cera blanca escolar y frótala con fuerza sobre varias zonas aleatorias del centro del folio: estás creando una reserva grasa invisible que repelerá parcialmente los trazos posteriores.
  3. Con el lapicero de grafito HB tumbado de costado, frota suavemente sobre toda la hoja con movimientos circulares suaves: verás emerger una niebla gris plata donde los trazos de cera blanca brillan como claros de luz entre las sombras.

Fase 2: Estratificación de manchas con ceras duras y lapiceros

  1. Con las ceras duras ocre y azul oscuro, aplica manchas vaporosas sin apretar, superponiéndolas en capas diagonales que sugieran estratos de aire o corrientes de agua fría.
  2. Utiliza los lapiceros de colores marrón y azul afilados para trazar tramas de líneas diminutas y cruzadas dentro de las manchas más oscuras, aportando vibración óptica sin dibujar contornos cerrados.
  3. Frota con la yema del dedo pulgar limpio para difuminar los límites de las ceras, fundiendo los colores en una transición continua.

Fase 3: Punteado rítmico y saturación con rotulador

  1. Toma el rotulador escolar azul o gris. En lugar de trazar líneas continuas, golpea la punta suavemente contra el papel en grupos densos de puntos (estarcido manual por punteado).
  2. Concentra los puntos en una zona lateral del folio para crear un núcleo denso de materia gráfica y ve dispersándolos conforme te alejas hacia la luz blanca, imitando la textura de los cometas o las arenas de Juana Francés.
  3. Con la cera negra, aplica dos o tres toques enérgicos y cortos en el centro de la masa para anclar la composición.

Fase 4: Ensamble del díptico atmosférico

  1. Con las tijeras escolares, corta tu folio horizontal exactamente por la mitad, obteniendo dos piezas verticales de 14,8×21 cm.
  2. Intercambia la posición de ambas mitades o rota una de ellas 180 grados.
  3. Pega ambas partes sobre el segundo folio blanco A4 dejando una separación de 1 centímetro entre ellas (formando un díptico moderno). Observa cómo la grieta blanca central potencia la sensación de misterio y atmósfera discontinua.

Consejos y errores habituales

  • Dibujar siluetas reconocibles de montañas o árboles: Esta actividad es de abstracción pura; si dibujas el contorno de una roca o una nube con forma definida, romperás la sensación tachista de mancha viva.
  • Apretar demasiado con el rotulador: Si presionas con fuerza al puntear, deformarás la punta del rotulador y harás agujeros en el folio común fino. Da toques ligeros y rítmicos como gotas de lluvia.
  • No usar la cera blanca: La cera blanca es la clave para crear nieblas luminosas sobre el folio blanco. Úsala generosamente antes de aplicar los colores oscuros.

Autoevaluación rápida

  • He trabajado sin dibujar líneas de contorno figurativas, basando la composición en manchas y texturas.
  • He combinado cera blanca, grafito y ceras de color para crear sensaciones de niebla y profundidad atmosférica.
  • El punteado con rotulador aporta una textura granular densa inspirada en las materias de Juana Francés.
  • El corte y montaje en díptico sobre el segundo folio genera una composición armónica y equilibrada.
  • He mantenido la pulcritud en el trabajo sin arrugar el papel común ni manchar los márgenes.

El políptico tachista: Pintura con esponja, témperas y atmósfera compartida

Desarrollo técnico

Materiales:

  • Lámina de papel de dibujo grueso o papel de acuarela (gramaje de 200–250 g/m²) formato A4.
  • Témperas líquidas escolares en cuatro colores: azul ultramar, siena natural (ocre tostado), gris o negro y blanco de titanio.
  • Esponjas de cocina sintéticas cortadas en cuñas irregulares y esponjas marinas.
  • Bandejas plásticas grandes para compartir mezclas en la mesa.
  • Botes de agua limpia de boca ancha y papel de cocina absorbente.

Fase 1: Organización de la mesa colaborativa y paleta común

  1. Junta tu mesa con la de tres compañeros para formar un equipo de cuatro personas.
  2. Colocad vuestras cuatro láminas A4 juntas en el centro, tocándose borde con borde en una cuadrícula de 2×2 (formando un gran rectángulo mural continuo).
  3. En la bandeja plástica central, servid las témperas: azul ultramar, siena, negro y blanco. Pactad como grupo la atmósfera que vais a recrear inspirada en la Serranía de Cuenca (por ejemplo: «amanecer con niebla en el río» o «tormenta de hielo sobre la roca»).

Fase 2: Mancha atmosférica de fondo con esponja húmeda

  1. Toma una cuña de esponja sintética y sumérgela en agua limpia. Escúrrela con el puño cerrado hasta que esté húmeda pero sin gotear.
  2. Moja suavemente la esponja en la mezcla de témpera blanca con una pizca diminuta de azul y siena.
  3. Aplica toques suaves y envolventes sobre tu lámina, avanzando desde el centro hacia los bordes.
  4. La regla de la frontera: Cuando tu esponja llegue al borde de tu papel, continúa el gesto cruzando hacia la lámina del compañero contiguo, asegurando que la mancha de color fluya de un papel a otro sin cortarse en la unión.

Fase 3: Densidad matérica y punteado con esponja escurrida

  1. Toma una esponja diferente completamente seca (o muy escurrida).
  2. Cárgala con pintura más densa y oscura (azul ultramar concentrado o gris de Payne) sin diluir en agua.
  3. Descarga la esponja dando toques secos y perpendiculares sobre el papel: las celdas de la esponja estamparán una textura granulada y rota que simulará las arenas y materias rugosas de Juana Francés.
  4. Con una esponja marina de poros grandes, aplica un toque luminoso de blanco puro denso en una zona focal para crear un resplandor que dialogue con el trabajo de la mesa.

Fase 4: Montaje del políptico mural y conexión de fronteras

  1. Separad con cuidado las cuatro láminas sobre la mesa unos centímetros para que la pintura empiece a secar.
  2. Observad el conjunto desde arriba: comprobad si las masas de color se comunican con armonía o si alguna lámina ha quedado demasiado oscura o desconectada del resto.
  3. Si es necesario, aplicad un último toque de esponja suave en los bordes comunes para armonizar el paso de un cuadrante al siguiente.
  4. Una vez secas, montad las cuatro piezas en el panel del aula con pequeñas separaciones entre marcos: el políptico funcionará como una sola instalación pictórica monumental.

Consejos y errores habituales

  • Empapar la esponja con demasiada agua: Si la esponja gotea, el papel se encharcará formando charcos incontrolados que romperán la textura porosa. Escurre siempre con fuerza antes de tocar la pintura.
  • Trabajar de espaldas a los compañeros: Si pintas tu lámina ignorando lo que hacen los demás miembros de la mesa, el políptico parecerá un mosaico inconexo. Mira continuamente las hojas vecinas y haz cruzar tus colores por los límites del papel.
  • Arrastrar la esponja como una brocha: El secreto de la textura reside en el golpeo perpendicular suave (estarcido por contacto). Si arrastras la esponja, emborronarás las celdas y quedará una mancha lisa sin relieve visual.

Autoevaluación rápida

  • He controlado la humedad de la esponja logrando texturas porosas y granulares sin encharcar el papel.
  • He utilizado la paleta cromática acordada evocando la atmósfera y el clima de la naturaleza de Cuenca.
  • He coordinado activamente los bordes de mi lámina con las de mis compañeros para dar continuidad a las manchas.
  • La textura final refleja el espíritu matérico y tachista de Juana Francés sin recurrir a contornos rígidos de pincel.
  • He colaborado con generosidad y respeto en el uso de los materiales compartidos de la mesa de taller.