La témpera es como un vibrante y sólido muro de color. La témpera es una pintura al agua con unas características muy especiales que la hacen perfecta para empezar a pintar y experimentar.

La principal diferencia entre témpera y gouache radica en la calidad del pigmento, la concentración y el uso profesional. Aunque ambos son pinturas al agua opacas y mate, el gouache es de gama superior (más pigmentado, opaco y suave), mientras que la témpera suele referirse a pinturas escolares más económicas, menos cubrientes y con más cargas.
¿De qué está hecha? Al igual que la acuarela, se compone de:
- Pigmento: El polvo que le da el color.
- Aglutinante: Una sustancia (normalmente goma arábiga) que mantiene unido el pigmento.
- Agua: El disolvente que nos permite trabajar con ella.
- Y el ingrediente secreto: Se le añade un pigmento blanco (como el yeso o el dióxido de titanio) a la mezcla. Este es el secreto que hace que la témpera sea opaca.
El resultado es una pintura con colores intensos y sólidos que, al secarse, tiene un acabado mate aterciopelado.
Las tres reglas de oro de la témpera
Antes de coger el pincel, tienes que entender las tres cualidades que hacen a la témpera única y una aliada perfecta para aprender.

- Regla 1: la opacidad es la gran ventaja.
Esta es la característica más importante. Al ser opaca, una capa de témpera cubre completamente la que está debajo (siempre que esté seca). Esto es fantástico porque la témpera te permite corregir errores. ¿Te has salido del contorno? ¿No te gusta un color? Simplemente dejas que se seque y pintas encima con el color correcto. Esto te da una libertad y una confianza que otras técnicas no permiten. - Regla 2: el blanco existe y es tu amigo.
A diferencia de la acuarela (donde el blanco es el papel), en la témpera tenemos un tubo de pintura blanca. Este pigmento es fundamental y tiene dos grandes usos:- Aclarar colores: Se mezcla con cualquier color para obtener tonos más pálidos y crear luces.
- Añadir brillos: Al final del todo, puedes usar blanco puro con un pincel fino para añadir los puntos de luz y los brillos finales a tu obra, dándole vida.
- Regla 3: los colores cambian al secar.
¡Este es un truco de profesional! La témpera sufre un «cambio de valor» al secarse. Los colores claros secan un poco más oscuros de lo que parecen cuando están húmedos, y los colores oscuros secan un poco más claros. Es una buena idea tener un trocito de papel al lado para hacer una pequeña prueba de color y ver cómo quedará una vez seco.

La preparación: tu taller de pintor
Trabajar de forma limpia y ordenada es la clave del éxito. Esto es lo que necesitas en tu mesa:
- Las témperas: Un set básico con los colores primarios (rojo magenta, amarillo y azul cían), blanco y negro es suficiente para crear cualquier color del universo.
- Una paleta: Un plato de plástico o cerámica donde hacer las mezclas.
- Pinceles: Con tener un pincel redondo de punta fina (para detalles) y uno plano de tamaño mediano (para rellenar fondos) es suficiente para empezar.
- Dos botes de agua: ¡Este es el gran truco para no estar levantándote! Un bote será para la primera limpieza «sucia» del pincel, y el otro para tener agua limpia para mezclar con tus colores y evitar que se «ensucien».
- Papel absorbente o una esponja: Para secar el exceso de agua del pincel después de limpiarlo.
- El soporte: Papel tipo cartulina o de gramaje un poco alto (más de 180g) para que no se arrugue mucho con la humedad.

La técnica: manos a la obra
- Prepara el color: Pon una pequeña cantidad de pintura (como una lágrima) en tu paleta. No eches un pegote gigante, porque se secará.
- Activa el color: Con el pincel húmedo, coge una gota del agua limpia y mézclala con la pintura en la paleta. La consistencia ideal es la de un yogur bebible o una nata líquida: debe fluir con facilidad pero seguir siendo opaca. Si tiene demasiada agua, será transparente y no cubrirá; si está muy espesa, será difícil de extender y se agrietará al secar.
- Pinta por capas, de general a detalle: Empieza pintando las áreas más grandes (los «bloques de color») como los fondos o los objetos principales. No te preocupes por los pequeños detalles aún.
- Respeta los tiempos de secado: ¡Fundamental! Antes de pintar un color encima de otro, asegúrate de que la capa de abajo está completamente seca. Si no, los colores se mezclarán y crearás una mancha de barro.
- Limpieza del pincel: Después de usar un color, limpia bien el pincel en el bote de agua sucia y sécalo un poco con el papel antes de coger agua limpia para el siguiente color. Así tus colores se mantendrán vibrantes.

Trucos y técnicas para subir de nivel
Una vez que domines lo básico, puedes experimentar con técnicas un poco más profesionales:
- Cómo conseguir un color plano y perfecto: Para que no se noten las pinceladas y un color quede perfectamente uniforme, dale una primera capa, déjala secar por completo y luego aplica con cuidado una segunda capa fina. El resultado es un acabado liso y profesional.
- Crear un degradado suave: Para hacer una transición entre dos colores (por ejemplo, en un cielo), pinta los dos colores uno al lado del otro cuando aún están húmedos. Limpia tu pincel, sécalo un poco y, con el pincel ligeramente húmedo, da pinceladas suaves y horizontales justo donde se tocan los dos colores. Verás cómo se funden suavemente.
- Detalles finales: La gran ventaja de la témpera es que puedes trabajar de oscuro a claro, o al revés. Una vez que tu pintura base está completamente seca, coge un pincel fino y añade los detalles. Usa blanco puro para los brillos y un color oscuro (o negro) para añadir líneas de contorno o sombras finas que definan las formas. Esto hará que tu dibujo «explote» y gane mucha definición.

Actividad propuesta
Para familiarizarnos con la témpera, lo mejor es crear un círculo cromático partiendo sólo de los tres colores básicos, más blanco para aclarar los colores. Con la idea de simplificar un poco la tarea, no vamos a utilizar el negro, trabajaremos desde los colores puros en el exterior, hacia el blanco en el centro. Vamos a crear un círculo cromático muy sencillo, con los tres colores primarios y los tres secundarios, y con tres gradaciones de oscuridad. Aquí debajo tienes la plantilla, pero no te recomiendo usarla con folios. Si puedes imprimir en cartulina blanca, mejor.
Lo ideal es trabajar sobre una superficie que resista mejor la humedad de la pintura, como podría ser una caja de cartón, una plancha de madera o plástico. La témpera se adapta muy bien a cualquier superficie. Crear este círculo cromático sobre un cartón es muy fácil, sólo necesitas un compás. Desde el mismo centro haz tres circunferencias, de 52mm, de 74mm y de 91mm de radio. Luego dibuja un hexágono para dividir las circunferencias en seis partes iguales.

Si ya has trabajado anteriormente con témperas y tienes cierta experiencia, o si sólo quieres un reto un poco mayor, prueba a hacer el circulo cromático haciendo degradados. Puedes crear degradados de un tono a otro, y dentro del mismo tono de un nivel de luminosidad a otro. Esto le dará al trabajo final un nivel mucho más profesional.
