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Surrealismo

Índice

La pintura del subconsciente

El punto de partida: un mundo roto y un médico de viena

Para entender el Surrealismo, tenemos que pensar en dos cosas que sacudieron el mundo a principios del siglo XX:

  1. La Primera Guerra Mundial (1914-1918): Fue una masacre sin sentido que destrozó la fe de la gente en la razón y el progreso. El mundo lógico había llevado a la catástrofe. Como reacción, nació un movimiento artístico llamado Dadaísmo, que era pura anarquía, caos y negación. El Surrealismo nacerá de las cenizas del Dadaísmo, pero con una propuesta nueva.
  2. Sigmund Freud: Un médico vienés que revolucionó la forma en que entendemos nuestra mente. Freud propuso que nuestra personalidad es como un iceberg: la pequeña parte que se ve es nuestra mente consciente (la que usamos para razonar, hablar, etc.), pero la inmensa masa oculta bajo el agua es el subconsciente, un universo de deseos reprimidos, sueños, miedos y pulsiones irracionales que, según él, es donde reside nuestro verdadero «yo».

El escritor André Breton, fascinado por las ideas de Freud, publica en 1924 el Manifiesto Surrealista. Su objetivo era crear un arte que liberara esa verdad oculta del subconsciente. El Surrealismo no buscaba ser ilógico por provocar (como el Dadaísmo), sino que quería explorar el funcionamiento real del pensamiento, sin el filtro de la lógica, la moral o la estética.

Definición Surrealista: Un «automatismo psíquico puro» por el cual se intenta expresar el funcionamiento real del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón. En resumen: el dictado del subconsciente.

Salvador Dalí (1936) El gran paranoico
Salvador Dalí (1936) El gran paranoico

Las dos vías para pintar un sueño

Los pintores surrealistas no tenían un único estilo, sino que siguieron dos grandes caminos para lograr el mismo objetivo: plasmar el subconsciente en el lienzo.

A) Surrealismo automatista (o abstracto)

Este era el camino más purista. Buscaba eliminar por completo el control de la mente consciente. Los artistas dejaban que su mano se moviera libremente sobre el lienzo, dibujando garabatos y formas sin pensar, de manera automática. Creían que esas formas eran los símbolos puros que emergían directamente de su subconsciente.

  • Técnicas wxperimentales: Para forzar al azar y al subconsciente a manifestarse, inventaron técnicas como:
    • Frottage: Frotar un lápiz sobre un papel puesto encima de una superficie con textura (madera, una hoja) para que surjan formas inesperadas.
    • Grattage: Rayar o raspar la pintura fresca del lienzo para revelar texturas y formas ocultas debajo.
    • Decalcomanía: Aplastar pintura fresca entre dos superficies y separarlas para crear manchas simétricas y orgánicas.
  • Artistas clave: Joan Miró y Max Ernst.
Joan Miró (1922) La granja
Joan Miró (1922) La granja

B) Surrealismo figurativo (u onírico)

Este es el camino más famoso y reconocible. Estos artistas no renunciaban al control técnico, sino que usaban su increíble habilidad para pintar el mundo de los sueños (onírico) con un realismo casi fotográfico. La sorpresa surrealista venía del contraste: una técnica súper realista usada para representar escenas completamente ilógicas, absurdas y salidas de un sueño.

  • Método: Su lema podría ser: «Pintar los sueños como si fueran reales». Creaban asociaciones de objetos imposibles en la vida real pero totalmente posibles en un sueño (un tren saliendo de una chimenea, relojes derritiéndose…).
  • Artistas clave: Salvador Dalí y René Magritte.
Rene Magritte (1928) Los amantes
Rene Magritte (1928) Los amantes

Los grandes maestros de la pintura surrealista

Salvador Dalí (1904-1989): el genio del espectáculo

  • Estilo: El representante máximo del Surrealismo figurativo. Dalí definió su técnica como el «método paranoico-crítico»: una forma de mirar el mundo que le permitía ver múltiples imágenes en una sola forma (como ver un caballo en la forma de una roca).
  • Características: Pinta sus obsesiones (relojes blandos, hormigas, muletas, huevos) con una técnica meticulosa y brillante, creando paisajes desérticos y luminosos inspirados en su Cataluña natal. Su obra es un teatro de sus propios miedos y deseos.
  • Obra Clave: La persistencia de la memoria (1931). Los famosos relojes blandos no simbolizan el tiempo, sino la relatividad del tiempo en el subconsciente y en los sueños, donde el pasado y el futuro se mezclan de forma blanda y maleable.
Salvador Dalí (1931) La persistencia de la memoria
Salvador Dalí (1931) La persistencia de la memoria

René Magritte (1898-1967): el filósofo de la pintura

  • Estilo: Figurativo, pero con un enfoque más conceptual que onírico. A Magritte no le interesaban tanto sus propios sueños como los misterios ocultos en la realidad cotidiana. Sus cuadros son acertijos visuales.
  • Características: Utiliza objetos cotidianos (manzanas, bombines, nubes) y los sitúa en contextos ilógicos para hacernos cuestionar la realidad y la forma en que nombramos las cosas. Su pintura es fría, limpia y precisa.
  • Obra Clave: La traición de las imágenes (1929). El famoso cuadro de una pipa con el texto «Ceci n’est pas une pipe» («Esto no es una pipa»). Magritte nos recuerda que la pintura es solo una representación de la realidad, no la realidad misma. No podemos fumar esa pipa.
Rene Magritte (1929) La traición de las imágenes
Rene Magritte (1929) La traición de las imágenes

Joan Miró (1893-1983): el poeta del automatismo

  • Estilo: El gran maestro del Surrealismo automatista. Miró partía del caos (una mancha aleatoria, un garabato) y de ahí «tiraba del hilo» para crear un universo propio lleno de símbolos recurrentes.
  • Características: Su lenguaje visual es como un alfabeto personal de soles, estrellas, pájaros y figuras biomórficas (con formas de seres vivos). Sus cuadros parecen infantiles y espontáneos, pero están construidos con un increíble sentido del equilibrio y la composición.
  • Obra Clave: El carnaval del Arlequín (1924-25). Una explosión de pequeñas criaturas fantásticas y símbolos que danzan en una habitación. Miró dijo que el cuadro estaba inspirado en las alucinaciones que sufría por el hambre.
Joan Miró (1924-1925) El carnaval de Arlequín
Joan Miró (1924-1925) El carnaval de Arlequín

Max Ernst (1891-1976): el gran experimentador

  • Obra Clave: El elefante de las Célebes (1921). Una obra a caballo entre el Dada y el Surrealismo. Muestra una criatura monstruosa, mitad máquina y mitad animal, en un paisaje desértico, creando una imagen perturbadora y sin lógica aparente.
  • Estilo: Un artista que transitó entre el Dadaísmo y el Surrealismo y que fue un pionero en ambas corrientes. Es el padre de las técnicas automáticas como el frottage y el grattage.
  • Características: Su obra está llena de paisajes fantásticos, bosques petrificados y criaturas mitad humanas, mitad pájaro (su alter ego, Loplop). Sus cuadros son inquietantes y misteriosos.
Max Ernst (1921) el elefante Célebes
Max Ernst (1921) el elefante Célebes

La escultura y la vida secreta de los objetos

Más allá de la escultura: el poder del objeto

Cuando los surrealistas pensaron en el arte tridimensional, no se limitaron a la idea tradicional de «escultura» (esculpir mármol o modelar bronce). Su verdadera obsesión era el objeto cotidiano.

Inspirados por Freud, creían que en los sueños los objetos más banales (un paraguas, una taza, un teléfono) se cargan de un profundo significado simbólico y emocional. Por tanto, el objetivo del artista surrealista no era crear una nueva forma de la nada, sino liberar el poder oculto y la poesía secreta que ya existía en los objetos del mundo real. Querían que una silla, una plancha o una taza nos provocaran la misma sorpresa y extrañeza que nos provocan en un sueño.

Las técnicas para «despertar» a los objetos

Para lograrlo, desarrollaron varios métodos que rompían la relación lógica y funcional que tenemos con los objetos.

A) El objeto encontrado (Objet Trouvé)

  • ¿Qué es? Es la técnica más radical y tiene un precursor clave: Marcel Duchamp y sus readymades. Consiste en que el artista encuentra un objeto (una rueda, un tenedor, una piedra con una forma curiosa) que, por alguna razón, le provoca una conexión especial. El artista lo aísla, le pone un título y lo presenta como una obra de arte.
  • La magia: El acto artístico no está en la fabricación, sino en la elección y la descontextualización. Al sacar un objeto de su entorno y función habitual, se anula su utilidad y se libera su potencial poético y simbólico. Una concha en la playa es una concha; esa misma concha en una vitrina de un museo se convierte en un misterio.
Marcel Duchamp (1950) Fuente
Marcel Duchamp (1950) Fuente

B) El ensamblaje (Assemblage)

  • ¿Qué es? Es el siguiente paso. Consiste en coger varios objetos encontrados, que no tienen ninguna relación lógica entre sí, y unirlos para crear un nuevo objeto, una nueva realidad.
  • La Magia: La poesía surrealista nace del encuentro fortuito de dos realidades inconexas. El poeta Lautréamont lo describió como algo «bello como el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección». Unir un manillar de bicicleta y un sillín no es nada; unirlos para crear la cabeza de un toro (Picasso) es un acto de magia poética.
Pablo Picasso (1942) Cabeza de toro
Pablo Picasso (1942) Cabeza de toro

C) El objeto de funcionamiento simbólico

  • ¿Qué es? Esta es la categoría más perturbadora y puramente surrealista. Son objetos que no se encuentran, sino que se fabrican. Están diseñados para provocar una reacción psicológica o sensorial en el espectador, a menudo mezclando atracción y repulsión. Son objetos que nos hacen sentir cosas incómodas o inesperadas.
  • La magia: Apelan directamente a nuestro subconsciente. Nos obligan a imaginar cómo sería interactuar con ellos, y esa interacción es a menudo extraña, desagradable o con un fuerte contenido simbólico, muchas veces erótico o violento.
Salvador Dalí - Sala Mae West
Salvador Dalí – Sala Mae West

Los grandes maestros de la escultura y el objeto surrealista

Alberto Giacometti (1901-1966): los paisajes del sueño

  • Estilo: En su etapa puramente surrealista, Giacometti no creaba estatuas, sino «escenografías para sueños». Sus obras son estructuras frágiles y esqueléticas, como maquetas de lugares que solo existen en la mente.
  • Características: Son esculturas que no se imponen por su masa, sino por el espacio vacío que crean. Funcionan como tableros de juego para el subconsciente, donde figuras simbólicas y abstractas interactúan en una escena silenciosa y misteriosa.
  • Obra clave: el palacio a las 4 de la madrugada (1932). Una delicada estructura de madera, casi como una jaula, que contiene varios elementos enigmáticos: una figura de mujer, una columna vertebral en una jaula y un pájaro esquelético. No narra nada, solo evoca la fragilidad y la extrañeza de un recuerdo o un sueño.
Alberto Giacometti (1932) El palacio a las 4am
Alberto Giacometti (1932) El palacio a las 4am

Salvador Dalí (1904-1989): la transformación del objeto cotidiano

  • Estilo: Llevó su método paranoico-crítico al mundo de los objetos. Era un maestro del ensamblaje ilógico, uniendo dos objetos cotidianos para crear un tercero que es a la vez absurdo y poéticamente revelador.
  • Características: Sus objetos están llenos de humor y de sus obsesiones personales. A menudo juegan con la sexualidad y la ironía.
  • Obra clave: Teléfono langosta (1936). Un ejemplo perfecto. Dalí une dos objetos que no tienen nada que ver. No hay un porqué lógico, solo la asociación libre de su subconsciente. El resultado es un objeto inútil (no se puede usar el teléfono) pero poéticamente muy potente, que nos hace reír y sentir extrañeza.
Salvador Dalí (1936) Teléfono langosta
Salvador Dalí (1936) Teléfono langosta

Joan Miró (1893-1983): de la basura al bronce

  • Estilo: Su escultura sigue el mismo proceso que su pintura: parte del automatismo. Miró era un «coleccionista de objetos». Recogía objetos humildes y encontrados (un trozo de metal oxidado, una piedra, un tornillo, una galleta) y los ensamblaba.
  • Características: Una vez creada su figura-objeto, la fundía en bronce, el material de las estatuas nobles de la historia. Con este acto, elevaba lo pobre y lo cotidiano a la categoría de arte monumental, dándole una nueva vida y dignidad poética.
  • Obra clave: Personaje (1970). Un ejemplo tardío pero claro. Ensambla una horquilla de labranza, un cazo y otros objetos metálicos para crear una figura totémica, que después pasa al bronce, convirtiendo herramientas de campo en una deidad primitiva.
Joan Miró (1970) Personaje
Joan Miró (1970) Personaje

Méret Oppenheim (1913-1985): el icono de la perturbación sensorial

  • Estilo: Oppenheim creó pocas obras, pero una de ellas se convirtió en el icono definitivo del objeto de funcionamiento simbólico.
  • Características: Su obra maestra juega con nuestras expectativas sensoriales, creando un conflicto directo entre lo que vemos, lo que sabemos y lo que nos imaginamos al tocar o usar el objeto.
  • Obra clave: Juego de desayuno (también conocido como Desayuno en piel) (1936). Una taza de té con su plato y su cucharilla, completamente forrada de piel de gacela. Es un objeto que crea una cortocircuito en nuestra mente: la piel es atractiva, suave y cálida, pero la idea de beber de ella o sentirla en la boca nos resulta profundamente repugnante. Es la obra surrealista perfecta porque nos provoca una reacción física, subconsciente e incontrolable.
Méret Oppenheim (1936) Juego de desayuno
Méret Oppenheim (1936) Juego de desayuno

Actividad propuesta: El objeto surrealista

Para meternos de lleno en la mentalidad de los artistas surrealistas vamos a trabajar la escultura, creando nuestros propios objetos surrealistas. En primer lugar, fuera de clase, debéis estar atentos a vuestro alrededor. El objetivo es encontrar objetos interesantes. Pueden ser objetos de desecho, basura, o cualquier cosa. Con estos objetos debes proponer por una parte un ready-made. Es decir, cambiar un objeto de contexto de manera que no tenga sentido o que resulte llamativo.

La segunda parte consiste en combinar varios de esos objetos en una forma nueva, como hizo Picasso con su famosa Cabeza de Toro. Se trata de construir aprovechando las formas y los colores de los objetos que hemos encontrado, para que sólo tengamos que pegarlos entre si.

La tercera parte se desarrolla en clase, con plastilina o arcilla. Consiste en construir objetos imposibles que parecen salir de un sueño o de una pesadilla. Para realizar bien esta parte, es imprescindible que primero hagas algunos bocetos para visualizar bien tu obra y no empezar a trabajar desde cero.

Actividades para Educación Plástica relacionadas con el Surrealismo

A continuación os dejo algunos enlaces muy interesantes (y divertidos) para que podáis encontrar inspiración sobre artistas que trabajan el tema de los objetos surrealistas. Algunos de ellos son objetos reales, creados a partir de otros objetos, mientras que otros son sólo imágenes generadas usando photoshop.

https://culturainquieta.com/diseno/los-provocadores-y-surrealistas-objetos-de-la-artista-nancy-fouts